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Sant Joan forma a los residentes en comunicación y acompañamiento de malas noticias

 

  • La Comisión de Humanización inicia un programa formativo para incrementar la competencia relacional de los profesionales

 

El doctor Elvira en la primera sesión formativa que ha impulsado la Comisión de Humanización.

Sant Joan (18-07-16).- La Comisión de Humanización del Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant ha iniciado un programa formativo que se va a componer de diversas sesiones que persiguen incrementar las competencias de los profesionales en temas de humanización.

“La primera de estas sesiones, que pretenden humanizar aún más nuestro hospital, a través de la mejora de la comunicación con el paciente y familiares, ha estado dirigida a los más jóvenes, nuestros médicos y enfermeras residentes, sobre un tema que a todos nos preocupa, cómo dar y acompañar malas noticias”, ha subrayado la presidenta de la Comisión de Humanización, la pediatra Mar Urán.

Esta sesión, impartida por el jefe del Servicio de Psiquiatría, el doctor Vicente Elvira, ha sido posible gracias a la colaboración de la Comisión de Docencia y la Dirección del centro, quienes han tenido a bien incluirla en el programa formativo de carácter obligatorio de los residentes.

Los residentes realizan, como parte de la formación transversal común, cursos de urgencias, búsqueda bibliográfica, protección radiológica, electrocardiografía básica o investigación clínica, fundamentales para obtener el título de especialista. Ahora, “por primera vez, se van a formar en un aspecto tan relevante como es la comunicación y el acompañamiento de malas noticias. Para que se realice de la mejor forma posible, se requieren una formación y un entrenamiento, de forma que los futuros especialistas adquieran habilidades en el manejo de estas situaciones tan complejas. Esto les dará la herramienta para implicarse y gestionar adecuadamente el sufrimiento propio y ajeno”, sostienen desde la Comisión de Humanización.

Y es que, como ha señalado el ponente, el doctor Elvira, las herramientas del profesional sanitario para afrontar estas circunstancias son, además de su experiencia y bagaje cultural, también la formación.

En este sentido, tras esta primera sesión introductoria de carácter más teórico, aunque salpicada de ejemplos, se va a llevar este tema a la práctica, mediante la ejecución de talleres con casos concretos para facilitar el entrenamiento de los residentes, potenciando su interés en estos temas.

“Cuando damos una mala noticia a un paciente o familiar tenemos que ser conscientes de que el contexto y la manera en que lo hacemos van a influir en la reacción del paciente y en el modo en que éste inicia su proceso de duelo. Estamos dejando una impronta en él, por lo que tenemos que estar preparados, tener claro cómo vamos a actuar y no dejarlo todo en manos de la improvisación”, explica la presidenta de la Comisión de Humanización.

El doctor Elvira ha destacado que la responsabilidad de esta comunicación ante un diagnóstico, un mal pronóstico o el fallecimiento de un paciente “es del facultativo responsable del paciente, por ser quien mejor va a conocer la evolución de su enfermedad. No obstante, la implicación y el acompañamiento de todo el equipo puede facilitar la comunicación y evitar errores”.

La sinceridad va a ser la base de la comunicación entre el paciente, su familia y el equipo terapéutico. En este sentido, como comenta el jefe de Psiquiatría, “la mayoría de los pacientes (alrededor de un 80%) manifiestan su deseo de ser informados acerca de su enfermedad. A este respecto, la investigación psicológica muestra que los pacientes graves y terminales viven con menos ansiedad cuando tienen información sobre la verdad de su situación que cuando no la tienen”, ha señalado.

Esto cuenta con el respaldo legal. La Ley General de Sanidad, en su artículo diez, y la Ley 1/2003, de 28 de enero, de la Generalitat, de Derechos e Información al paciente de la Comunitat, hacen referencia al derecho de los pacientes a recibir información completa y continuada en cualquier proceso asistencial. “No obstante”, reconoce el doctor Elvira, “hay variables que van a determinar el grado de información que se facilita al paciente, respetando siempre su decisión, en el caso de que éste no quiera conocer más detalles sobre su enfermedad, dado que esto generaría más ansiedad en el paciente”.

Así, el ponente ha expuesto un protocolo para transmitir malas noticias, el de seis etapas de R. Buckman. Éstas son formarse y prepararse para la entrevista, averiguar lo que el paciente sabe, averiguar lo que quiere saber, compartir la información, responder a los sentimientos del enfermo, planificar el futuro, ofrecer un seguimiento y consuelo.

Con respecto a la primera, es importante elegir un lugar adecuado para transmitir la información, en el que haya intimidad, no se den interrupciones y sea cómodo para el paciente. En este sentido, uno de los proyectos que pretende llevar a cabo la Comisión de Humanización es la adecuación de diferentes espacios para dar este tipo de noticias.

“La aproximación al paciente, a través de preguntas para averiguar qué conocimientos tiene acerca de su enfermedad, debe ser gradual, respetando siempre el ritmo marcado por el paciente. Por ello es también importante una planificación, no sólo del espacio, sino también del tiempo que vamos a dedicar a esta entrevista”, tal y como se ha destacado en la sesión.

Una de las etapas para transmitir estas noticias hace referencia a la necesidad de responder a los sentimientos del paciente, lo que implica practicar la escucha comprensiva y la empatía, dando sentido a sus emociones y preocupaciones. La Comisión de Humanización va a ofrecer formación específica sobre competencia relacional a todo el personal del hospital, de forma progresiva.

Por último, es importante que el profesional transmita al paciente y a la familia que ha comprendido sus sentimientos y preocupaciones y le describa el plan terapéutico a seguir. “Debemos ofrecer una alternativa, tanto terapéutica como de acompañamiento y seguimiento del paciente, manteniendo las esperanzas, porque siempre hay algo por hacer y, aunque no se pueda curar, siempre se podrá cuidar”, destacan las mismas fuentes.

 

 

 
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